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Descentralizarnos

Columna Publicada en ElDivisadero.cl 08/11/21

La descentralización va más allá de políticas estructurales, tiene que ver con un cambio cultural que exige a quienes habitamos los territorios que también seamos capaces de mirarnos, participar e informarnos sobre las otras comunas porque como región los temas que nos convocan son similares, aunque mucho más profundos en zonas rurales. 

El viernes volvíamos desde Chile Chico hacia Coyhaique y en la zona de Murta, donde están restaurando el camino, no había información sobre el horario del corte de ruta, algo que puede parecer hasta innecesario, pero no basta con intuir ese peligro, tenemos que prevenir accidentes. No podemos acostumbrarnos a las omisiones porque dar por supuesto algo es también desligarse de las responsabilidades. 

Trabajemos también en esos detalles, porque seguimos creciendo y necesitaremos leyes para actualizarnos, porque nuestras experiencias requerirán que nos unamos por el país que deseamos, para levantar las demandas y la voz, para que ningún ministro diga nuevamente que en Aysén no vive nadie.

Hay que reformular la distribución territorial, Puerto Bertrand está en la comuna de Chile Chico, pero está más cerca de Cochrane; para llegar a Lago Verde, en la comuna de Coyhaique, hay que pasar por la comuna de Cisnes. En Tortel la barcaza estuvo un tiempo sin funcionar y encareció los víveres y el comercio local. En Villa O´Higgins nos expresaron que para cualquier empresa local las exigencias son las mismas que piden en Coyhaique, que debieran ser diferenciadas. En Villa La Tapera la conexión telefónica falla con frecuencia, un tema que se reitera en toda la región con el servicio de internet. En Puerto Raúl Marín Balmaceda hay problemas con la basura y el borde costero porque el municipio no está presente, solo funciona uno de los dos motores eléctricos, el proyecto de cableado está en proceso, pero no avanzan las instalaciones domiciliarias. Hay temas pendientes con Bienes Nacionales que, a su vez se resuelven en Santiago. 

Aysén tiene esperanza a través de la memoria, de nuestra historia e identidad, porque ser comunidad es esperanza, y participar es cuidar el territorio. Tenemos sueños grandes, por eso hay que generar las condiciones para el trabajo, la innovación, el conocimiento y el desarrollo, para que vivir en Aysén y en todas sus comunas sea una alternativa de bienestar y no solo una sensación de soberanía. Confío en que las mujeres seguiremos avanzando en participación política. Soy de las que ha visto crecer este territorio, de las personas que pusimos en el mapa de los derechos sociales y la justicia ambiental a Aysén, quienes nos aburrimos de ser una marca en el mapa de inversiones que vienen a destruir. Avancemos juntos y juntas al Congreso, porque la centralización y la falta de conectividad daña a nuestros seres queridos y familias. Como región, tenemos la posibilidad de comenzar en un punto donde podemos confluir, lo que nos invita también a descentralizarnos como personas, para mirar al otro u otra, construir comunidades, imaginarnos antiguos, trabajar incluso desde nuestras diferencias, salir del centro, participar. Descentralizarnos.