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Mujeres Rurales Hoy!

Columna publicada en TehuelcheNoticias

Por Carolina Velásquez Vega / Nathalie Brito Vergara

Hoy, 15 de octubre, es el Día Internacional de las Mujeres Rurales, fecha establecida el año 2007 por las Naciones Unidas con el propósito de avanzar hacia la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres, reconociendo en su declaratoria “la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.

14 años después, el mejor homenaje que se puede hacer en el día de la mujer rural es reconocerlas como pilar fundamental en el desarrollo de nuestros territorios. 

Históricamente, tanto en Chile como en la Patagonia, hemos sido marginadas a un segundo plano, desde los instrumentos de fomento productivo a la atención directa por parte de las instituciones del Estado, y eso repercute en muchas de las situaciones que hoy vivimos, como el mismo despoblamiento de los sectores rurales. 

La mirada desde el Estado ha estado por décadas marcada por un fuerte asistencialismo, en lugar de promover la autonomía; el individualismo por sobre el cooperativismo o la asociatividad; el fomento de la monoproducción en lugar de fortalecer las múltiples actividades que se desarrollan en la vida y sus oficios en el mundo rural. Esto mismo se repite en el espacio de la vida social y cultural. 

Es preciso revalorar el espacio rural, no solo desde el punto de vista productivo, sino como el espacio que muchos hemos elegido para hacer nuestras vidas con formas menos artificiales, y donde hoy también destaca el turismo de intereses especiales, el deporte en la naturaleza, la artesanía, el patrimonio, y otros componentes que son parte de las estrategias de desarrollo. 

Las mujeres rurales están en todos estos espacios, pero desde años observamos cómo la institucionalidad no lo comprende, las encasilla, las aísla y por ende margina; para que decir los casos de violencia en los que aún no hay presencia de las instituciones en la parte norte de Aysén. 

Así, el triángulo y dicotomía mujer – rural – joven no suele ser visibilizada por la institucionalidad obligándonos a buscar caminos por fuera del que ofrece el Estado, para con ello obtener no solo la autonomía económica y simbólica de mujeres y niñas en el territorio rural desde el ámbito productivo, sino también la continuidad de nuestras prácticas y anhelos ya sea desde el ámbito social y/o cultural. 

Es necesario visibilizar que son múltiples los intereses y las necesidades, y para ello – entre otros temas – promoveremos llevar al consejo regional una visión interseccional, que permita abordar la realidad de las mujeres rurales desde las diferentes funcione e instituciones del Estado; para que las acciones promovidas desde el gobierno regional contribuyan a generar garantías y herramientas que impulsen el desarrollo rural local para acelerar la equidad entre hombres y mujeres rurales del continente y litoral de Aysén a través de sus diferentes planes, programas y proyectos.