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Octubre, Dignidad y Participación para votar con Memoria

En la primera conmemoración del estallido social, este octubre nos invita a reflexionar no solo sobre el país, sino también sobre nuestras biografías, un trabajo de Memoria, que no deja de ser político y necesario que confluirán en la redacción de una Nueva Constitución donde la diversidad y transversalidad de voces y la participación de todos y todas será un gran consenso de voluntades que nos permite una Carta Magna para el reencuentro después de años de represión, silencio y sumisión, marcado por un sistema económico neoliberal voraz que fue mermando nuestra vida social y familiar, donde lo subsidiario nos fue volviendo pesados los pasos, y provocó el colapso de todas las estructuras que debemos reconstruir en este proceso constituyente, inédito en la historia de Chile que, sin duda, marcará un hito de una nueva historia de Chile.  

El 18 de octubre quedará inscrito en la Memoria y en la Historia donde confluimos como ciudadanía, gracias a los y las estudiantes que iniciaron este despertar. Confluimos en el hastío, en ese paso que marcábamos sin bienestar social. Confluimos en deseos, rumbo a una Nueva Constitución cuyo proceso quedó detenido en alguna parte del gobierno anterior. Nuestro país merece dignidad y terminar con la herencia de la dictadura, por las futuras generaciones y las generaciones golpeadas por tiempos horrendos. Sabemos que los procesos sociales, así como no se detienen, son transformaciones que se visibilizan con el tiempo, por lo mismo, hay que asegurar que la Nueva Constitución sea un marco legal moderno y que se actualice según las necesidades que la propia ciudadanía identifique. 

Hace un año, comenzamos a hablar de un nuevo Chile, nos miramos y abrazamos incluso a desconocidos, porque había un conjunto de bienes simbólicos y biográficos compartidos, porque había un daño similar. Y también, a 8 años de Aysén “tu problema es mi problema” cabe preguntarnos si aquellos días, si aquellas demandas valieron la pena, con sus aciertos y errores, si es que sirvió para encontrarnos como ayseninos y ayseninas, para nombrar y reivindicar nuestro territorio. Cabe recordar, repasar y preguntarnos si toda la resistencia de los movimientos sociales, por distintas causas, desde distintos territorios, que hizo presión año a año por el bienestar y la justicia social, si valió la pena. Claro que sí, hay nos encontrábamos también, pero con la imposibilidad de conectarnos, de sincronizarnos por la Dignidad que ahora exigimos, porque nos reconocimos ciudadanos y ciudadanas, gracias a estudiantes siempre despiertos y que no tenían nada que perder, porque ¿qué les ofrecía el país donde nacieron? ¿Cuál futuro? ¿Qué certeza de seguridad y movilidad social? Todo valió la pena y el futuro hay que escribirlo desde ahora, desde una Nueva Constitución, por el bien común, por algo superior que siempre será la ciudadanía, nuestro pueblo, nuestra comunidad, que pervive y nos sobrevive. Los cambios sociales requieren de tiempo, de diálogo, de establecer convenciones, de marcos regulatorios, de quizás un par de décadas, así como nos costó 30 años decir ¡Basta! Porque ante las puertas abiertas de la democracia tuvimos miedo, seguíamos silenciados. Fue una dictadura extensa y profunda, sin duda, que nos impidió ver a otro u otra, que nos hizo dudar de nuestros Derechos Humanos, que cumplió muy bien la acción publicitaria para construirnos como consumidores, para que las personas llegaran al tope en la indefensión estatal, entregaron su tiempo, sacrificaron a sus familias, aceptaron condiciones laborales indignas, para pagar esa cuota de bienestar. Vivir en cuotas no es digno. La distribución de la riqueza puede y debe ser distinta, el Estado debe estar presente para todos y todas quienes lo conforman, porque somos las personas quienes le damos historia a un país. Somos quienes elegimos a nuestros representantes que gozan de un mandato que podemos revocar. Son personas también los muertos de la represión que aún no tienen justicia. Por eso necesitamos toda la verdad, la justicia y toda la reparación para las familias de las víctimas… 

Un paso que podemos dar es ir este domingo a votar por una Nueva Constitución, por el Apruebo y una Convención Constitucional que establezca el marco legal en que deseamos ejercer y gozar de nuestra ciudadanía y así, Construir un Chile, que se reconozca geográfica y culturalmente diverso, que los territorios dialoguen sobre sus necesidades, actividades, desarrollo, bienestar, Dignidad y Justicia Social. Un paso para saltar el muro de la herencia neoliberal de una dictadura extensa hasta el hastío, dañina hasta la indefensión estatal.

Este 25 de octubre juntos y juntas haremos Historia.