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Una Matria para el Chile que construimos

Por Yessica Lagos Cárdenas – Presidenta RD Aysén

Por primera vez en la historia, septiembre nos empodera para pensar en la Matria, ya no como un imaginario o un lugar lejano, sino que con la impronta del poder femenino validado en las calles, con los cuerpos, con el trabajo en red, al mirarnos como sociedad y reconocer que el patriarcado es la opresión. Identificamos hitos recientes, como el mayo feminista del 2018 y las manifestaciones feministas que dieron la vuelta al mundo tras el estallido social, un grito y coreografía que tuvo eco hacia dentro de cada una de nosotras, y encontramos la necesidad de ampliar, de desear libremente, de mirar la historia y valorar la lucha de las mujeres que, desde hace más de cien años en diversos ámbitos de la vida política, artística, científica, cultural, económica, y que han evidenciado la presencia transversal de las mujeres en los procesos socio históricos.

Este mes de la Matria nos convoca la necesidad de construir una nueva Matria viva, que sea justa, sustentable, plurinacional y feminista, que transformemos Chile en un mejor lugar para la naturaleza, con todas y todos, desde nosotras y con nosotras, este 51% de la población.

Son tiempos en que debemos resistir una pandemia para avanzar con los procesos sociales que no se detienen, que debemos resistir discursos, omisiones, actos, desinformación y fake news para mantener aquella ampliación de participación política y visibilidad que hemos conseguido. Somos mujeres en este mundo lleno de vida, nos convoca el trabajo en red, el trabajo que como mujeres conocemos y desarrollamos, desde todos nuestros oficios, profesiones y conocimientos. Hoy tenemos la posibilidad de un marco legal, una carta magna que incluya nuestra voz, nuestras reivindicaciones. Desde RD Aysén, esa voz e invitación se siente, la invitación es a reunirse, en la sororidad, en esos lugares comunes en los que podemos debatir, dialogar y revivir un nuevo encuentro con la madre naturaleza en los territorios donde verdaderamente habitamos.